Saludaos los unos a los otros con ósculo santo. Os saludan todas las iglesias de Cristo (Romanos 16:16)

Escuche nuestros programas de radio producidos por el Ministerio Palabra Fiel organizado desde la Iglesia de Cristo del este en San Antonio de los Baños. 

 

Haga clic en la imagen. A continuación verá un Menú con los programas que realizamos. Escoja alguno dando clic en el nombre del espacio que desee escuchar. No olvide dejar su comentario.

PROGRAMAS RECIENTES

PREDICANDO LA PALABRA

JUVENTUD-DIVINO TESORO


NUESTROS SIERVOS: LOS TRES JESÚS (DÍAZ, CHÁVEZ Y BLANCO).

¿TE CONSIDERAS UNA BUENA PERSONA?

Mira este vídeo y dime que crees.

DANDO FRUTOS CON PERSEVERANCIA

Hoy quiero compartir con ustedes dos textos bíblicos que podemos ubicar en el Nuevo Testamento: Lucas 8:15; Efesios 6:18.

 

El Primero: Es parte de la parábola del sembrador que muchos conocemos. El fragmento del texto que hemos elegido de esta parábola le pertenece a la ‘’buena semilla’’ a la que calló en buena tierra. De esta se dice que con un corazón bueno y recto retiene la palabra oída ¿Qué significa retener la palabra oída?  En primer lugar significa aceptar, escuchar e interiorizar el mensaje del Evangelio. No significa escuchar y retener o cumplir con lo que a mí me parece que debo a puedo cumplir. Porque retener la palabra significa escucharlo todo y obedecerlo todo, al menos esa debe ser la intención. El resultado es: Dar fruto con perseverancia. Cuando uno oye la Palabra y la obedece en todo, encuentra en ello su deleite como dijo el salmista (Salmos 1:2), pero además se involucra con planes y proyectos simples o difíciles que tengan que ver con la Palabra. Y hasta en su propia vida los demás podrán notar que se encuentra la Palabra en dicho discípulo.

 

Cuando vemos a hermanos identificados con el trabajo de la Iglesia y que desean participar en el mismo es muy posible que estos sean los que verdaderamente dan ese fruto que habla esta parábola de Jesús. Pero Cristo nos habla de una característica en este tipo de cristiano: Notemos que no solamente retiene la Palabra de Dios y la obedece dando frutos, sino que también persevera. Veamos el segundo versículo:

 

El Segundo: El contexto es la armadura del cristiano. Pablo dice que debemos mantenernos en constante comunión con Dios ‘’orando en todo tiempo’’. Recordemos que estamos en guerra contra potestades de maldad y que debemos mantener la comunicación con el General del Ejercito (Dios). Y debemos orar no solo por nosotros sino también por nuestros hermanos en sus propias luchas. Y mantenernos en el Espíritu a través de la alabanza y la comunión personal con Dios. También debemos de velar porque el ‘’diablo anda buscando como león rugiente a quien devorar’’ (1 Pedro 5:8). Y todo esto dice Pablo que lo tenemos que hacer con ‘’perseverancia’’.

 

¿Qué es perseverancia? Es estar dispuesto a tomar la cruz sacrificial de la vida cristiana y mantenerse firme con dignidad siendo un soldado que siempre está presente para decir ‘’Aquí estoy yo’’. Todo lo contrario de ser un mal soldado o soldado flojo que en su momento por su poca disposición el General Dios lo sacará y lo echará.

Perseverancia es ir por encima de los problemas de nuestra propia vida cotidiana poniendo por delante en Primer lugar las cosas del General.

 

Perseverancia es hablarles de Jesucristo a las personas sin temor alguno de nada.  Perseverancia es no desistir o desanimarse ante una negativa con respecto a la presentación del Evangelio.

Perseverancia es no rendirse ante las pruebas que encontraremos en esta guerra, como muertes, enfermedades, y otros males.

Y por último, hermanos, perseverar es sinónimo de triunfo. Quien persevera dando frutos hasta la muerte obtendrá la corona de vida (Apocalipsis 2.10).

 

Quien persevera en la vida cristiana siempre poniendo a Dios primero obtendrá su ayuda en todo.

Ahora hermanos. Les propongo que analicen lo contrario a todo lo que hemos hablado. Los resultados serán diferentes, ¿verdad? Porque quien no persevera en este camino con Dios muy difícilmente triunfará.   

 

Por tanto hermanos. Los exhorto a perseverar en la fe, a que no decaigan, a que no dejen de orar, a que no dejen de alabar al señor, a que no dejen de involucrarse en las cosas de Dios, a que no se dejen de congregar, y que colaboren con Dios a tiempo y fuera de tiempo en la predicación del Evangelio.

 

 

Todos los cristianos estamos llamados a perseverar en la fe. 


LA IGLESIA: COMO UNA GRAN CIUDAD DE REFUGIO.

Por: Ramón Pérez de Prado

CUBA

 

prado42@nauta.cu

En el antiguo Israel existían 6 ciudades de refugio, tres a cada lado del Jordán, para dar abrigo a aquellos que habían cometido crímenes sin la intención de hacerlos. Dios dejó ver su benevolencia para aquellos que necesitaban de su ayuda para salvar su vida. (Dt. 4:41-42; Jos. 20: 2-3,6 y 7)

Vivimos en un mundo desnaturalizado, el pecado desde Adán y Eva se ha multiplicado a una elevada potencia desconocida, la carencia de fe, ha creado una humanidad compuesta por individuos carentes de moral y de principios y valores básicos para la buena convivencia en la sociedad actual. El hedonismo y la sensualidad, el amor a las riquezas y el ansia de poder hacen su verano.

El mundo todo se hace inestable, peligroso para la vida de sus habitantes, se desatan guerras con el solo motivo de administrar los recursos de vastas regiones o con intenciones de dominio político, estamos al borde de una guerra mundial por un nuevo reparto del mundo, como ya ha ocurrido en dos ocasiones anteriormente.

Grandes multitudes huyen de la violencia de la guerra o de las bandas armadas que amenazan la vida de aquellos que no cruzan fronteras para tratar de ponerse a salvo, muchas veces, quizás las más, sin conseguirlo.

La Iglesia del Señor debiera ser en estos tiempos, como un valle verde de paz, inclusiva, no discriminatoria, en la que todos los que buscan perdón y reconciliación de Dios encuentren un lugar alejado del mundanal y terrenal ruido del que huyen.

Desafortunadamente considero que aún no llegamos a cumplir las expectativas que Cristo tuvo al traer a nosotros su Reino, más que explicado en palabras, expresado mediante su testimonio de vida, muerte y resurrección.

La iglesia debe ser como el arbusto de mostaza, que cobija a todos por igual, sin raza, ni colores, ni castas. (Lc. 13: 18-19)

 Los excluidos de la sociedad: los sordos, los ciegos, los inválidos, los endemoniados, los leprosos, una mujer inmunda y otra promiscua y fornicaria, fueron entre otros a los que se acercó Jesús para darles salud y perdón, y con ello mostrarnos que los que Israel rechazaba, Cristo los aceptaba. (Lc. 13:19)

De igual modo hoy los rechazados de las comunidades actuales deben ser llamados por la Iglesia mediante el anuncio del Evangelio. Todos llamados, todos recibidos, todos amados y todos servidos, como lo hizo Jesús (Lc. 4:18-19).

La abolición de todo tipo de discriminación a la hora de dar el mensaje universal de la buena nueva:  en Jesús hay perdón, salvación y vida eterna y un lugar donde refugiarse de las bajezas de este mundo, un mundo en gran medida muy tecnificado, muy digitalizado, muy ilustrado y muy culto, pero muy deshumanizado. (Ro. 1:16)

Hagamos de la Iglesia ese lugar, renunciando a la grandeza y a la gloria en sí misma, pero no renunciando a la acogida del que busca refugio seguro para su vida espiritual en Cristo. (Mt. 11.28)

Dios no desea excluidos dentro de su pueblo, ni pueblos excluidos de formar parte del suyo. Dios quiere un solo pueblo para los salvos en su perdón y en su amor por medio de su gracia.

 Necesitamos crecer en sencillez y en modestia en comprensión y tolerancia, de modo que nuestra asamblea sea digna representación del Cuerpo de Cristo, donde el amor no sea una palabra que se mencione a cada momento y se practique poco o nunca. (Ro. 14:13, 15:7)

Una Iglesia formada por los “llamados fuera del mundo”, para servir a Cristo por medio de la asistencia a todos los que necesiten de nuestros esfuerzos y trabajos, una iglesia sin exclusiones sociales, porque Cristo vino a cargar el pecado de todos y no de unos pocos ni de algunos escogidos por la posición, el amiguismo o los intereses personales de alguno que se encuentre en eminencia del liderazgo, haciendo mal uso de su responsabilidad.

 

La Iglesia ha de ser una gran ciudad de refugio para los pecadores arrepentidos que buscan ser aceptados nuevamente por Dios para tener una comunión espiritual de sanidad y de vida abundante con el Padre, por medio de su único mediador: Cristo. 

Este articulo es escrito por el hermano Ramón Pérez de Prado de la Iglesia de Cristo en Santa Clara, Villa Clara, Cuba.

Animados y gozosos- No al desánimo.

Por estos días he estado visitando casas de amigos, hermanos, y familiares. Algunos están contentos por el inicio del nuevo año, pero otros han estado deprimidos y desanimados.

A veces nos desanimamos porque tenemos muchos problemas. Es como si se viniera una carga sobre nosotros, que nos da la impresión que no podemos resistirla ¿Pero quién dice que nosotros podemos con ellas? Si alguno cree eso no está dejando que Cristo sea quien tome sus cargas para aliviarle. Porque si ponemos nuestra confianza en Jesús y no en uno mismo, al menos nos aliviamos.

 

Actualmente hay mucho desanimo en la familia, en el trabajo, en el negocio, en nuestro interior, y lamentablemente hasta en la iglesia. Pero el estar desanimado no es bueno, no es lo que Dios quiere. Pues su voluntad es: Regocijaos en el Señor siempre, otra vez os digo,                                                                         ¡Regocijaos! (Filipenses 4:4).

 

Como Dios lo sabe todo. Él conoce también que en algunas ocasiones nos deprimimos o nos ponemos tristes. Así como se goza junto a nosotros cuando estamos alegres y contentos. (Santiago 5:13).

 

Dios conoce los dos estados de ánimo por los que pasamos. Pero uno de ellos no es bueno: La tristeza, depresión, el desanimo.

Debemos identificar el desanimo para entonces pedirle a Dios en oración que nos dé el gozo, la alegría.  Pues sin gozo no podemos iluminar a nadie con el resplandor de Jesucristo, nadie podrá conocer el evangelio.

 

 

Por tanto: Los exhorto a que juntos nos unamos. Y busquemos cada día la forma de servirle a Dios, el gozo de Cristo a través del Espíritu Santo. Y entonces de esta manera podremos decir: No al desanimo.  

El CARCELERO QUE IBA A MATARSE

Esta no es una historia cualquiera. Sucedió hace unos dos mil años en Filipos, ciudad principal de la Macedonia Oriental. Nos ha sido contada por Lucas, un sabio escritor del Nuevo Testamento. Es la interesante historia de un carcelero que, en un momento de desesperación quería quitarse la vida. El nunca antes había fracasado en su trabajo. Daba la idea de que jamás se le había fugado ni el más astuto de los reclusos. Pero ahora había cometido un error: a causa del cansancio y del sueño,

aquella noche se había quedado dormido. Y mientras dormía "sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron" (Hechos 16:26).

 

Sobresaltado, confuso y a oscuras, creyendo que los presos habían huido, tomó una decisión: suicidarse. Hecho que no consumó porque Dios y su palabra llegaron a tiempo. Pues antes de que lograra echarse sobre su espada, Pablo y Silas con su sabio y oportuno consejo del Evangelio hicieron que él tornara su impulso a la muerte por el amor a la vida. Por primera vez escuchó estas sublimes palabras: "Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa" (Hechos 16:31). Y en aquella misma hora de la noche "le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa" (Hechos 16:32); cosa necesaria de hacer, ya que la fe en Cristo es el resultado de oír la palabra del Señor (Romanos 10: 17). ¡Y qué maravilla! ,,en seguida se bautizó él con todos los suyos" (Hechos 16:33). Esto para que se cumpliese el mandamiento de Jesucristo: "El que creyere y fuere bautizado será salvo" (Marcos 16:16). Pero la historia nos entusiasma aún más cuando Lucas nos habla sobre aquel feliz desenlace: "Y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios" (Hechos 16:34).

 

Apreciado lector, millones de personas en todo el mundo se agitan en un mar de dolor. Muchos, como el hombre de nuestra historia, se encuentran a un paso del suicidio. ¡Nada más absurdo! Debemos buscar a Jesucristo, quien tiene un consejo de esperanza para todos. " La paz os dejo, mi paz os doy; -dice Jesús en el Evangelio de Juan yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo" (Juan 14:27). Sólo tú podrás saber cómo aplicar esta historia en tu propia vida; pero en ella hay algo que nos interesa a todos: la felicidad en Cristo. El carcelero y los suyos llegaron a ser muy felices una vez que creyeron en el Señor Jesucristo y se bautizaron para el perdón de sus pecados. Si todavía tú no has encontrado a Jesucristo como Señor y consejero de tu vida, te sugerimos estudiar la Biblia.

 

Las iglesias de Cristo, en muchos lugares proveen estudios de la Biblia. (Te invitamos a sus reuniones!) Ahí mismo podrás ser bautizado para el perdón de tus pecados (Hechos 2:38). ¡Sólo Jesucristo es la respuesta para quienes buscan plena felicidad!

 

Publicado por

SPANISH LITERATURE MINISTRY

P.O. Drawer W

Wichita Falls, Texas 76308-0095

 

U.S.A.

Horario de Servicios

 

•  Domingos

Clase dominical........10:00 a.m.

Adoración..............10:30 a.m.

Miércoles

Alabanza y oración.....8:30 p.m.

Estudios Bíblicos…..9:00 pm.